Volvimos a Malabia

Mucho tiempo pasó desde que nos tuvimos que ir de Malabia porque el edificio “dijo basta”. Eso fue en el año 2007. La escuela funcionó durante seis años en la sede transitoria en Yerbal 25. Se construyó un nuevo edificio con amplios espacios, luminoso y confortable. Cuenta entre otras cosas con aire acondicionado, calefacción, varios laboratorios (informática, biología - físicoquímica, edición y radio), biblioteca, departamento de orientación, etc. Estamos nuevamente en Malabia 2148 en el barrio de Palermo. La propuesta es formar jóvenes pensantes, críticos y creativos para los desafíos del siglo XXI.

Promesas incumplidas Diario Página 12


El edificio de Malabia al 2100 está cerrado. La obra no empezará este año y probablemente tampoco el que viene
2009.08.16

Pagina 12

LA ESCUELA CLAUDIA FALCONE ESTA CERRADA HACE TRES AÑOS

El colegio lleva el nombre de una de las jóvenes secuestradas en la Noche de los Lápices fue cerrado para refaccionarlo. Pero hasta hoy la obra no empezó. Funciona provisoriamente en Caballito.

Por Nora Veiras Hace diez años la Legislatura porteña avaló el nombre que alumnos, profesores y padres habían elegido para su colegio. La Escuela Media Municipal Número 7 pasó entonces a llamarse María Claudia Falcone, en homenaje a una de las estudiantes secuestradas, torturadas y desaparecidas durante la Noche de los Lápices. El viejo edificio de Malabia al 2100 resistió a fuerza de parches el deambular de los adolescentes que se sumaban a una de las pocas escuelas públicas de Palermo, una zona donde florece la oferta privada. En 2006 la infraestructura colapsó. Al año siguiente, “La Falcone” fue trasladada a Caballito con la promesa de volver a su lugar en un edificio a estrenar. Empezó entonces el derrotero de trámites, demoras, más demoras y silencios. A fines del año pasado, el gobierno de Mauricio Macri informó que se destinarían 7,3 millones de pesos para licitar la obra. Página/12 consultó a los colaboradores del ministro de Educación, Mariano Narodowski, y la respuesta fue contundente: “Este año no está prevista la construcción de esa escuela y para el año que viene no se definió si estará en el plan de obras”. Sobre el compromiso asumido, ni una palabra.


Estrella Pavioni es una de las profesoras que más despachos de ministros, legisladores y funcionarios recorrió en busca de respuestas. Una carpeta repleta de notas, resoluciones y reclamos da cuenta de la perseverancia de “La Falcone”. Recuerda que “cuando el actual ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, estaba en la Ciudad (gestión de Jorge Telerman) nos consultaron y se elaboró un proyecto hermoso, adecuado a las necesidades de una escuela con orientación en Comunicación Social. Cambió el gobierno y la obra prometida no se inició nunca”. La fachada de Malabia 2148 está cerrada, un papel artesanal pegado en la puerta informa que las inscripciones se realizan en Yerbal 25, la sede provisoria en la que la escuela funciona desde hace casi tres años. No hay ni un solo cartel que anuncie una demolición para iniciar una nueva obra. El funcionario porteño especuló ante este diario con que las prioridades edilicias están en el centro y el sur de la Ciudad, donde la carencia de escuelas es notoria. En el Distrito Escolar 9, donde surgió “La Falcone”, la página web del gobierno muestra 48 escuelas secundarias con distintas orientaciones. Sólo ocho son públicas. Fernando “Pocho” Franquet, presidente del centro de estudiantes, cuenta que “al principio, cuando nos trasladaron, estábamos esperanzados porque después de las tomas, de las marchas, nos iban a hacer la escuela. Pasó un año, otro, no van quedando pibes que conocieron Malabia. La sensación es muy fea, es como que nos guardaron para que no sigamos reclamando”. “Pocho” egresa este año y se queja porque en el nuevo edificio también se tuvieron que movilizar por “la luz, las estufas, nos las pasamos peleando por esas cosas básicas y así no nos podemos ocupar de qué y cómo nos enseñan”. Los estudiantes de “La Falcone” están empezando a organizarse junto con los del Avellaneda, el Fadel y el Normal 4, todos defraudados por promesas de mejoras edilicias que no se cumplen. Mientras tanto, el grupo originario de chicos del barrio de Palermo es trasladado a Caballito todos los días en un micro. En abril del año pasado, la comunidad educativa de “La Falcone” le envió una carta a Narodowski detallando el derrotero de pedidos sin respuestas. En junio, el centro de estudiantes le presentó una nota a la entonces directora Edith Bello insistiendo con la ausencia de cualquier concreción. El 12 de septiembre, desde la Dirección General de Infraestructura y Equipamiento del gobierno macrista llegó a la escuela una nota que permitió recuperar las sonrisas. “Mediante el acuerdo entre los ministerios de Educación y de Desarrollo Urbano, el proyecto fue transferido para licitar, adjudicar y construir por Desarrollo Urbano. La licitación pública para contratar esta obra está prevista para diciembre 2008 con un presupuesto de 7.300.000 pesos, un plazo de ejecución de 730 días y fecha de terminación junio 2011”. Pasó diciembre, llegó agosto y la respuesta que le dieron a Página/12 convirtió en tierra arrasada no sólo la nota sino el decreto 666/08, que instrumentaba el llamado a licitación “¿Podrá María Claudia recuperar su casa o estará destinada a desaparecer dos veces?”, se preguntó la profesora Pavioni. En la página web del gobierno porteño, “La Falcone” ya figura en el Distrito Escolar 7, Caballito. De su dirección original no hay rastros.